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Voz de la Diáspora
Dharam Chand, dueño del restaurante "Desi Tadka"
Soy Dharam, originario de Ajmer, Rajastán, India. Mi llegada a México fue, en realidad, una mezcla de oportunidad y curiosidad. Vine aquí, me enamoré de la energía, de la gente y de esa apertura que tienen hacia las distintas culturas.
Trabajé en un restaurante indio aquí en México y fue allí donde aprendí todo lo relacionado con la gestión de un restaurante. Con el tiempo, sentí un fuerte deseo de traer un pedazo de mi hogar a través de la comida, y así fue como en enero de 2023 nació Desi Tadka.
Un fuerte sentimiento de hogar
 
Para mí, el nombre es muy personal. «Desi» me recuerda a casa, a nuestras raíces, y «tadka» es ese toque especial que le da vida a la comida. Quiero que la gente entre y se sienta cómoda, bienvenida y quizás incluso un poco nostálgica, como si estuviera viviendo algo cálido y auténtico.
La diáspora da forma a la visión

Formar parte de la diáspora definitivamente marcó mi manera de pensar sobre la comida y la comunidad. Cuando uno vive lejos de casa, empieza a valorar aún más su cultura y quiere compartirla con los demás. Así quería que fuera Desi Tadka: no solo un restaurante, sino un lugar donde la gente pueda sentirse conectada con la cultura india.

Manteniendo el sabor auténtico
 
Sin duda es un desafío, pero hemos aprendido a trabajar cuidadosamente con los proveedores y a planificar con antelación. Algunos ingredientes los conseguimos localmente cuando cumplen con nuestros estándares, y otros los traemos de fuera porque son esenciales para lograr el sabor adecuado. Prestamos mucha atención a la calidad, porque eso es lo que realmente mantiene la autenticidad de la comida.
Los lugareños disfrutan
 
Los clientes mexicanos suelen empezar con platos como el pollo a la mantequilla, las samosas o los currys más suaves, porque son sabrosos y fáciles de disfrutar. Los clientes indios a menudo buscan platos que les recuerden a casa, como el biryani, los platos con paneer o sabores regionales más intensos. Es bonito porque cada grupo aporta algo distinto a la mesa.
Hay un momento que siempre me acompaña: fue cuando vimos a comensales de distintos orígenes compartiendo comida, haciéndose preguntas unos a otros y conectando de forma totalmente natural. En cierto instante, personas que nunca se habían visto antes se reían juntas como viejos amigos. Ese tipo de cosas son las que hacen que todo el esfuerzo valga la pena.

Un futuro prometedor

Sin duda queremos seguir creciendo y hacer más por unir a las personas. Me encantaría que Desi Tadka se convirtiera en un espacio no solo para la comida, sino también para eventos culturales, colaboraciones y experiencias compartidas. Al final del día, espero que sigamos construyendo un pequeño puente entre India y México a través de algo tan sencillo y poderoso como una comida.