El embajador de India en Colombia, Dr. Vinod Bahade, y altos funcionarios de la Embajada se reunieron con Diana Catalina Dávila, directora para Asia-Pacífico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, para una amplia revisión de la relación bilateral, en la que abordaron temas políticos, comerciales, culturales y consulares en un solo encuentro.
El momento es significativo. India y Colombia cumplen este año 67 años de relaciones diplomáticas, y la relación pocas veces ha parecido tan activa. El comercio bilateral, dominado durante mucho tiempo por las exportaciones colombianas de petróleo y carbón a India, asciende ahora a unos 4.700 millones de dólares, y Nueva Delhi mira cada vez más a Colombia también por sus minerales críticos. El gigante energético IndianOil recibió su primer cargamento de crudo colombiano a comienzos de este año, mientras Colombia ha dejado claro que quiere más que una relación de proveedor de recursos: busca activamente inversión y manufactura indias en contrapartida.
El sector farmacéutico ofrece un primer indicio de ese giro: alrededor de 90 fabricantes de medicamentos indios visitaron Bogotá en febrero para explorar alianzas locales, como parte de un impulso más amplio hacia sectores más allá del petróleo, entre ellos la defensa, la ciberseguridad, la tecnología y la educación.
Reuniones como esta, dicen los funcionarios, sirven para mantener todas esas piezas móviles apuntando en la misma dirección: una labor rutinaria para una asociación que está superando rápidamente su viejo guion centrado en los recursos y empieza a parecerse mucho más a una relación genuinamente bidireccional.