El estudio del SRC expone una combinación social compleja: los colombianos no son optimistas ciegos ni pesimistas paralizados; son plenamente conscientes de los riesgos ambientales y globales, pero confían en las capacidades humanas para enfrentarlos.
Cuando se exploraron los sentimientos hacia las próximas décadas, la
incertidumbre lideró el indicador con 84 menciones, seguida por la esperanza (49) y el miedo (19). Asimismo, los encuestados identificaron como las principales amenazas globales y locales:
- La crisis económica y la desigualdad (65%).
- La crisis climática (59%).
- Los conflictos geopolíticos internacionales (50%).
A pesar de este diagnóstico crítico, emerge la "
paradoja colombiana": el 61,5% de los encuestados imagina y proyecta su vida dentro del país en los próximos años —buscando estabilidad laboral y proyectos de largo plazo—, mientras que solo un 5% contempla la emigración permanente.
Esta resiliencia se sustenta en que la ciudadanía no identifica al Estado como su principal recurso estratégico. Al indagar por los mayores activos de Colombia de cara al año 2046, la respuesta más común fue "
su gente", seguida por la educación, los recursos naturales y la capacidad de resiliencia de la población.
"La ciudadanía parece estar diciendo algo muy concreto: el futuro de Colombia dependerá menos de quién gobierne y más de qué tan capaces seamos de educar, innovar y construir conocimiento", concluye el análisis.