La incertidumbre predomina cuando los colombianos piensan en el futuro del país. Entre las principales amenazas percibidas aparecen los problemas económicos, la desigualdad, desafíos climáticos, conflictos geopolíticos, la crisis de confianza institucional y el riesgo de retrocesos en el proceso de paz. Sin embargo, una mayoría sigue imaginando su vida en Colombia y proyecta una nación más próspera, segura, sostenible y empática.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por el Social Research Center sobre percepciones, expectativas e imaginarios colectivos del futuro de Colombia, construido a partir de respuestas de ciudadanos provenientes de distintas regiones del país. La encuesta exploró cómo imaginan los participantes la Colombia de 2046, los riesgos que identifican, las oportunidades que consideran prioritarias y las características que esperan ver durante las próximas décadas.
Las respuestas muestran que las percepciones sobre el futuro no son homogéneas. Junto a visiones marcadas por la incertidumbre, preocupación y temor, también aparecen expectativas asociadas con esperanza, reflejando que los participantes imaginan el futuro de Colombia de maneras distintas.
Al preguntar específicamente por los principales peligros de cara al futuro, los participantes identificaron la corrupción, la violencia asociada al conflicto armado y los grupos ilegales, así como el mal gobierno, como algunos de los factores que más amenazan el porvenir del país.
A pesar de ello, los participantes imaginan y anhelan para 2046 una Colombia con mayor prosperidad económica, mayor respeto por los derechos humanos, paz, menos presencia de grupos armados y narcotráfico y mayor equilibrio ecológico. Además, identifican a las personas y la educación como algunos de los principales recursos con los que cuenta el país para construir un mejor futuro.
En consecuencia, una mayoría de los encuestados aseguró que visualiza su futuro viviendo en Colombia, mientras que una proporción mucho menor manifestó proyectarse en el extranjero de forma permanente. Esto sugiere que, pese a la incertidumbre y los riesgos identificados, gran parte de los participantes continúa proyectando su futuro en la nación.