Las guerras que se llevan a cabo actualmente en Ucrania e Irán parecieran ser lejanas y ajenas a otras regiones del mundo como América Latina e India. Sin embargo, un nuevo estudio del Social Research Center (SRC), basado en las opiniones de 19 expertos e investigadores, muestra que estos conflictos tienen efectos que trascienden el ámbito militar y llegan a la economía del Sur Global.
El 95% de los expertos consultados identificó impactos económicos y energéticos, entre ellos inflación, mayores costos de combustibles y fertilizantes, así como incrementos en el transporte de mercancías y los seguros.
“En América Latina, estos conflictos tienen principalmente efectos económicos y comerciales: pueden generar volatilidad en los precios del petróleo, inflación, mayores costos de transporte y alterar las cadenas de suministro globales. También pueden modificar las relaciones comerciales y diplomáticas de la región con las grandes potencias”, aseguró Julián Villanueva, analista de investigación y uno de los expertos consultados.
Las percepciones de los especialistas coinciden con una reciente advertencia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que indicó que el actual conflicto en Irán seguirá golpeando el bolsillo y la economía en América Latina durante todo el 2026. En un informe, el organismo alertó que el precio promedio del petróleo será este año entre un 20% y un 25% superior al registrado en 2025 y alertó que las consecuencias se sentirán en las cuentas públicas y el comercio e incluso en las finanzas de los hogares.
En el caso de India, otros participantes en la encuesta agregaron que estos conflictos ya han afectado gravemente a las cadenas de suministro del país asiático y han ejercido presión sobre la tasa de inflación. “El conflicto de Irán ha repercutido directamente en las necesidades energéticas de la India, mientras que el conflicto de Ucrania ha afectado en cierta medida al suministro de alimentos”, dijo Anshul Jain, experto en comercio internacional y relaciones económicas de India.
Sobre esto, la seguridad energética también aparece como una preocupación transversal en la encuesta: el 84% de los expertos la mencionó entre los temas que atraviesan la evaluación de estos conflictos.
Sumado a los coletazos económicos, los especialistas afirmaron que estos conflictos también generan presión sobre las posiciones diplomáticas y de seguridad de los países del Sur Global. El 63% reconoció presiones diplomáticas para alinearse con alguna de las partes involucradas en las guerras, mientras que el 53% señaló preocupaciones relacionadas con la seguridad.
Al respecto, algunos consultados explicaron que la posición de los países puede variar de acuerdo con la región en la que ocurre el conflicto y los intereses en juego: “Un conflicto en Europa puede tener un mayor impacto en las relaciones con Occidente y en el comercio, mientras que uno en Medio Oriente puede afectar particularmente a los mercados energéticos”.
Con respecto a otro punto clave de la investigación, un 32% resaltó los efectos sociales y sobre las diásporas, especialmente en contextos donde existen comunidades directamente expuestas, como los trabajadores indios en el Golfo y los latinoamericanos reclutados para combatir en el frente de Ucrania.
En síntesis, el estudio refuerza la idea de que estas guerras llegan al Sur Global primero como un precio que se debe pagar y no solo como un titular que leer. El impacto se manifiesta en temas concretos como la energía, los alimentos, el comercio y las cadenas de suministro, entre otros, dejando en evidencia que, aunque se trata de conflictos que se desarrollan a miles de kilómetros, tienen consecuencias tangibles para comunidades que no participan directamente en ellos.