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Sravana, la vida y el monzón

En este ensayo, Marco Bonilla plasma el mes sagrado de Sravana en la India, cuando las lluvias monzónicas transforman la tierra y millones de peregrinos viajan a las ciudades santas de Shiva, en una vívida demostración de fe, naturaleza y vida entrelazadas.
  • Marco Bonilla
    Fotógrafo, politólogo y Periodista Colombiano
El festival coincide con la llegada del monzón y las esperadas lluvias que garantizarán el sustento y la renovación de la vida.
Ha culminado en India el mes santo de Sravana. En todo el país, pero con especial intensidad en las ciudades santas de Haridwar y Varanasi se lleva a cabo esta peregrinación que mueve a millones de personas a salir de sus hogares para dirigirse a aquellos lugares relacionados con el dios Shiva y que gozan de una especial fuerza en la cartografía sagrada del hinduismo.
Es difícil encontrar una época del año en la que clima, paisaje, agricultura, mitología y religión estén tan íntimamente entrelazados. El festival coincide con la llegada del monzón y las esperadas lluvias que garantizarán el sustento y la renovación de la vida. Con las lluvias monzónicas el paisaje de India se tiñe de verde, las plantas y animales reciben el preciado néctar vital y los espíritus se preparan para el encuentro con la divinidad.
No adopta una única forma, sino que adquiere variaciones regionales; no obstante, algunos rituales los podemos encontrar a lo largo y ancho de todo el subcontinente Indio. Estos rituales están dirigidos primordialmente a Shiva, dios de la renovación. El principal de estos rituales es el abhisheka, que consiste en verter agua del río Ganges en el linga o representación e Shiva en los templos de toda India.
Una pareja de invidentes atraviesa en Ganges por el puente de Laxman Jhula (Rishikesh), durante el Sravana
Shiva es la figura central en los ritos del Sravana
Sadhu en el centro de Varanasi
Peregrinos en las inmediaciones de Dasaswameth Gath, Varanasi
Para ello, millones de peregrinos, conocidos como kanwariyas, procedentes de todos los rincones del país, solos o en grupos de amigos, familiares o vecinos, se dirigen hacia las ciudades santas a orillas del Ganges. Llevan recipientes suspendidos de cañas que cargan a la espalda y recorren largas distancias, a veces durante semanas y, en ocasiones, descalzos, guiados por un sublime y místico magnetismo.
Las carreteras y ciudades por las que pasan adquieren una atmósfera extraordinaria; la vida cotidiana se ve transformada por procesiones, música, alabanzas, banderas, campamentos y templos improvisados. Al llegar a su destino y contemplar el río Ganges fluyendo hacia la eternidad, caen de rodillas, exhaustos pero llenos de divinidad en el alma y la mirada. Entonces, recogen agua sagrada del río y comienzan el largo camino de regreso a casa.
Visitar India durante el mes sagrado del Sravana es una magnífica oportunidad no solo para experimentar el monzón y contemplar el paisaje transformado por las lluvias, sino de contemplar la India en plena peregrinación. Se trata de una hermosa ventana a la que nos podemos asomar para contemplar la estrecha ligazón que existe en el hinduismo entre religión y vida.