Venezuela en una Coyuntura Crítica: Perspectivas Expertas sobre el Cambio Político y la Estabilidad Regional
Los acontecimientos que se desarrollaron en Venezuela el 3 de enero de 2026 no ocurrieron de forma aislada ni surgieron como una ruptura repentina. Más bien, se entrelazan con tendencias regionales de mayor duración: polarización política, gobernanza en disputa, presiones migratorias y una renovada competencia estratégica en América Latina. Para los gobiernos y observadores en toda la región, la cuestión no es tanto si Venezuela ha entrado en una nueva fase, sino cómo estos hechos recalibran las dinámicas políticas y diplomáticas existentes.
Evaluar momentos como este requiere más que reacciones inmediatas o interpretaciones binarias. La trayectoria de Venezuela continúa moldeándose por estructuras internas de poder, presión externa y los límites de la coordinación regional. Estas fuerzas no operan de manera uniforme ni producen resultados previsibles. Comprender su interacción exige prestar atención cuidadosa a cómo especialistas con experiencia directa en la región interpretan tanto los hechos sobre el terreno como sus implicaciones más amplias.

Con este fin, el CENTRO DE INVESTIGACIÓN SOCIAL llevó a cabo una encuesta a expertos que incluyó analistas de Venezuela, Colombia y Bolivia, basándose en su experiencia en los campos de ciencia política, relaciones internacionales, políticas públicas, periodismo y análisis estratégico. Sus evaluaciones no confluyen en un solo relato. Más bien, destacan áreas de consenso, divergencia e incertidumbre, ofreciendo una mirada sobre cómo la situación actual de Venezuela está siendo comprendida dentro de los debates de política regional e internacional.

Lo que sigue reúne estas perspectivas expertas, organizándolas en torno a temas clave que determinan el panorama político venezolano y su impacto en América Latina. En conjunto, ofrecen una lectura fundamentada de un momento político aún no resuelto, uno cuyas consecuencias dependerán menos de anuncios dramáticos que de cómo evolucionen el poder, la legitimidad y el compromiso externo en los próximos meses.
1. Repercusiones Regionales e Internacionales

En varias evaluaciones, el impacto regional de los acontecimientos en Venezuela se define sistemáticamente en términos de tensión, incertidumbre y efectos de desbordamiento sistémico.

Santiago Andrés Ortiz Tovar, Asistente Administrativo en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, enfatizó el potencial desestabilizador para la región:

Los acontecimientos en Venezuela después del 3 de enero de 2026 podrían generar un aumento de tensiones regionales y afectar las relaciones entre los países. También pueden tener repercusiones sociales y económicas, particularmente debido a un posible incremento en los flujos migratorios y a una mayor incertidumbre política en América Latina.

Desde una perspectiva más amplia de relaciones internacionales, Yesenia Guerrero, Coordinadora de Logística Portuaria en BraveUS BPO (Colombia), destacó la dimensión estructural de estos efectos:

Desde una perspectiva de relaciones internacionales, los acontecimientos en Venezuela tras el 3 de enero de 2026 podrían afectar a la región en la medida en que alteren los equilibrios existentes de seguridad, gobernanza y cooperación regional.

El Dr. Luis Guillermo Quintero, Coordinador del Doctorado en Ciencia Política y del Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Rafael Belloso Chacín (Venezuela), subrayó la complejidad de interpretar estas repercusiones:

Dada la incertidumbre que rodea los acontecimientos posteriores, interpretar sus implicaciones para las relaciones internacionales es particularmente complejo.”

Además, señaló el potencial de cambios en las dinámicas bilaterales:

Principalmente, podría darse un acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela, una relación que ha estado rota por varios años debido a desacuerdos políticos.

2. Trayectorias de Política Interna y Externa en Venezuela

Los expertos coinciden de manera general en prever una fase de consolidación y control a corto plazo, seguida por ajustes condicionados según la estabilidad interna y las presiones externas.

Santiago Andrés Ortiz Tovar evaluó el panorama inmediato de la siguiente manera:

A corto plazo, considero que el gobierno venezolano probablemente refuerce el control interno y mantenga una postura confrontacional hacia el exterior.

Añadió que esta postura podría modificarse con el tiempo:

A mediano plazo, podría buscar ajustes estratégicos para aliviar la presión internacional o mejorar su situación económica.

Yesenia Guerrero también enfatizó la gestión de la estabilidad:

En el corto plazo (1–3 meses), es probable que la política interna de Venezuela se caracterice por una estrategia enfocada en el control y la gestión de la estabilidad.

Desde una perspectiva institucional venezolana, el Dr. Luis Guillermo Quintero señaló que los cambios ya están en marcha:

Algunos cambios ya han comenzado a partir de hoy, con la vicepresidenta asumiendo la presidencia de manera interina.

Sin embargo, subrayó la necesidad de cautela:

Será necesario esperar hasta que se establecen y se organicen las líneas de acción dentro del gabinete ministerial.

3. Evaluaciones de Élite, Ideológicas y Sociales

Un tema central en las respuestas es la polarización de las interpretaciones y la calidad desigual del debate público.

Santiago Andrés Ortiz Tovar observó:

Desde mi perspectiva, efectivamente comienzan a configurarse visiones claras y polarizadas.

Además, detalló distinciones ideológicas:

Los sectores de izquierda tienden a resaltar la soberanía venezolana, mientras que los grupos de derecha critican el estado de la democracia.”

Con respecto a las generaciones más jóvenes, añadió:

Los jóvenes y la Generación Z suelen expresar una postura más crítica y están menos alineados con los relatos políticos tradicionales.

El Dr. Luis A. Coronado P., Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de la Universidad Valle del Momboy (Venezuela), reforzó esta apreciación:

Observo que estas evaluaciones efectivamente se están consolidando y se vienen desarrollando desde hace algún tiempo

El Dr. Quintero, sin embargo, lanzó una advertencia contundente sobre la desinformación:

Numerosos videos que circulan en redes sociales ofrecen comentarios sin verificación y con poca responsabilidad, ignorando las perspectivas y el conocimiento de especialistas de élite, así como de la opinión pública informada.

4. Estrategia de Estados Unidos y Reconfiguración Hemisférica

El papel de Estados Unidos emerge como eje central del análisis, en particular en relación con señales estratégicas y proyección de poder.

Santiago Andrés Ortiz Tovar afirmó:

“Estos acontecimientos pueden interpretarse como señales de un cambio en la manera en que los Estados Unidos se relacionan con América Latina, con Venezuela volviendo a ocupar un lugar central en la agenda política y de seguridad estadounidense.”

Camilo Velásquez, Pasante en Revista Semana (Colombia), enmarcó las acciones estadounidenses en términos de precedente:

El precedente sentado por el gobierno estadounidense es significativo para América Latina, pues demuestra el poder y la influencia de la administración deTrump.

El Dr. Luis A. Coronado P. interpretó documentos recientes de política exterior de forma más amplia:

“El discurso de Estados Unidos deja claramente en evidencia su rol hegemónico hemisférico en el proceso.”

Desde una óptica geopolítica, Gabriel Arandia Barrios, Asesor Político de la Cámara de Senadores de Bolivia, ofreció una evaluación más crítica:

“La política exterior estadounidense se está alineando cada vez más con la Doctrina Monroe, retomando estrategias pasadas de poder duro para imponer control sobre la región.
 
5. Procesos Políticos Regionales y Dinámicas Electorales

Varios expertos enfatizaron la influencia indirecta pero significativa de los acontecimientos venezolanos sobre los debates políticos regionales.

Ortiz Tovar indicó:

“Considero que estos acontecimientos podrían influir en los debates políticos y electorales en países como Perú, Colombia y Brasil, fortaleciendo narrativas ideológicas.”
 
Camilo Velásquez destacó una dimensión operativa:

“Es probable que aumente la influencia estadounidense en los procesos electorales y, en consecuencia, en las campañas de candidatos.”

Gabriel Arandia Barrios advirtió sobre riesgos sistémicos:

“Esto representa una preocupante vulneración del derecho internacional y sienta un precedente peligroso en la región.”

Conclusión

En conjunto, las evaluaciones expertas sugieren que la etapa actual de Venezuela está definida menos por una transición política que por la gestión de la incertidumbre. Los acontecimientos recientes no han clarificado la dirección del país; han reforzado un panorama en el que se ajustan las expectativas, se cambian las narrativas y las restricciones estructurales continúan predominando sobre los resultados políticos.

Como señala Luis A. Coronado P., “estas evaluaciones efectivamente se están consolidando y se vienen desarrollando desde hace algún tiempo. Se centran principalmente en análisis sobre la legitimidad electoral, la reinstitucionalización democrática y el papel de la juventud como actor emergente y fundamental.” Su observación refleja un patrón más amplio dentro de la encuesta: las interpretaciones evolucionan, pero se mantienen cautas y ancladas en realidades políticas de largo plazo más que en eventos inmediatos.

Lo que emerge con mayor claridad no es la expectativa de ruptura, sino de adaptación. Venezuela sigue moldeando debates y cálculos estratégicos regionales, aun cuando su propia trayectoria permanece indecisa. La pregunta para la región ya no es cuándo llegará el cambio, sino cuánto tiempo puede gobernarse la incertidumbre misma.
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