Venezuela en una encrucijada estratégica: crisis, percepción y reajuste pragmático
Esta encuesta de expertos, organizada por un Centro de Investigación Social, examina la situación actual de Venezuela, la cual refleja una compleja intersección entre la tensión institucional interna y un orden global cambiante definido por la competencia estratégica, la seguridad energética y el reajuste geopolítico. La encuesta indica que el país no enfrenta una crisis única, sino una transformación estratificada moldeada tanto por dinámicas domésticas como externas.
Luis Alberto Coronado Prada (Venezuela, Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, Universidad Valle del Momboy) enmarca esta realidad como «una combinación de factores interrelacionados», destacando el debilitamiento de los sistemas multilaterales, la proyección de la influencia estadounidense y el agotamiento del modelo de gobernanza venezolano.
De manera similar, Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo (Venezuela, Analista de Datos de Investigación, MEG Inteligencia de datos) describe la situación como «la intersección de múltiples desequilibrios», subrayando la confluencia de desafíos de gobernanza, cambios geopolíticos y restricciones energéticas.
Principales hallazgos: una crisis sin una sola causa
Una conclusión central de la encuesta es que la condición de Venezuela no puede reducirse a un único factor explicativo. Antonio María Sojo Pereira (Venezuela, Consultor de Negocios, Oplaics Consultants Corp) explica que refleja «la interacción entre la fragilidad interna y la competencia internacional», situando la crisis tanto en dinámicas domésticas como globales.
Jeirosmar Pérez (Argentina, Jefe de Administración y Finanzas, ROUSSEAUX) refuerza esta visión, enfatizando que la trayectoria de Venezuela está determinada por una convergencia de desafíos de gobernanza y presiones geopolíticas.
Sin embargo, persisten perspectivas contrastantes. Francisco Contreras (Venezuela, Profesor de Evaluación de Proyectos, Universidad Metropolitana) simplifica el diagnóstico como una «crisis del modelo político», mientras que Andrés Magallanes (Venezuela, Economista, ANOVA Policy Research) cuestiona el propio encuadre, señalando que «el término “crisis” es algo impreciso», pues pasa por alto dinámicas estructurales más profundas del comportamiento estatal.
Estas diferencias ponen de relieve que la situación de Venezuela no solo es políticamente controvertida, sino también analíticamente debatida entre disciplinas.
División perceptiva: realidad interna vs. análisis externo
Una de las ideas más consistentes a lo largo de la encuesta es la divergencia entre las percepciones domésticas e internacionales.
Cristian Cataldo (Chile, Economista e Investigador, Universidad de Playa Ancha) señala que internamente la situación se entiende en términos de «estabilidad y vida cotidiana», reflejando realidades vividas inmediatas.
En contraste, las perspectivas externas tienden a enfatizar implicaciones estratégicas más amplias. Luis Alberto Coronado Prada explica que los eventos son «analizados como piezas en un tablero de ajedrez internacional», lo que indica un enfoque en el posicionamiento geopolítico más que en la experiencia cotidiana.
Valeria Delgado Turanza (Argentina, Especialista en Relaciones Internacionales, Native Antarcticans Inc) subraya de manera similar que las interpretaciones externas priorizan «el control geopolítico, energético y regional», reforzando el encuadre estratégico de la situación venezolana.
Añadiendo mayor matiz, Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo observa que la percepción doméstica es «más pragmática y orientada a la supervivencia», subrayando la brecha entre la experiencia vivida y la abstracción externa.
Dinámicas de gobernanza: señales de reforma y límites estructurales
Las evaluaciones de las recientes medidas de gobernanza revelan un espectro que va desde el optimismo cauto hasta el escepticismo estructural.
Gustavo Abreu (Venezuela, Gerente de Planificación Financiera, Droguería Nena) destaca desarrollos positivos, particularmente en la reestructuración económica y los esfuerzos por crear condiciones para la inversión. Su análisis sugiere que los ajustes institucionales podrían apoyar la recuperación si se mantienen.
Sin embargo, Ángel Sarti Matheus (Venezuela, Especialista en Crédito, Mercantil Banco) ofrece un contrapunto crítico, afirmando que las reformas son «extremadamente superficiales y están lejos de marcar una diferencia notable».
Andrés Magallanes refuerza este escepticismo, sugiriendo que varias medidas parecen reactivas más que parte de una estrategia de transformación coherente.
A nivel estructural, Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo enfatiza que la estabilidad de la gobernanza depende de la alineación interna, particularmente entre «el aparato administrativo, los sectores económicos vinculados a la energía y las estructuras militares».
Esta perspectiva es compartida por Antonio María Sojo Pereira, quien señala que las medidas recientes apuntan a preservar la estabilidad mediante una combinación de control y adaptación pragmática más que a un cambio sistémico.
Desafíos futuros: gestionar la estabilidad en distintos horizontes temporales
Los expertos identifican consistentemente un conjunto de desafíos estratificados que se despliegan a lo largo del tiempo.
En el corto plazo, mantener la estabilidad sigue siendo la prioridad. Cristian Cataldo enfatiza la necesidad de sostener la gobernanza bajo presión, mientras que Jeirosmar Pérez destaca el desafío de equilibrar la estabilización interna con las demandas externas, particularmente en las áreas de seguridad y recuperación económica.
A medio plazo, Antonio María Sojo Pereira subraya la importancia de asegurar ingresos sostenibles, especialmente a través del sector energético. Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo añade que mantener la cohesión es crítico para prevenir la inestabilidad sistémica.
A largo plazo, Luis Alberto Coronado Prada señala la necesidad de una «redefinición del modelo económico», mientras que Gustavo Abreu enfatiza que reconstruir la confianza institucional es esencial para atraer capital y garantizar un crecimiento sostenido.
Henry Eduardo Carrillo Correa (Venezuela, Profesor Investigador, Colegio de Economistas) introduce una perspectiva más cautelosa, advirtiendo sobre la necesidad de «mantener la cohesión interna… y prevenir una guerra civil».
Energía y compromiso externo: oportunidad bajo restricción
El sector energético sigue siendo central para las perspectivas estratégicas de Venezuela. Los expertos coinciden ampliamente en que el compromiso con socios emergentes ofrece oportunidades, pero bajo restricciones significativas.
Antonio María Sojo Pereira destaca el papel de las alianzas internacionales para crear espacio de maniobra, mientras que Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo señala que las oportunidades dependen de las condiciones regulatorias y los marcos externos, dada especialmente la «incertidumbre regulatoria».
Jeirosmar Pérez subraya que la influencia estadounidense sigue siendo decisiva para moldear los resultados financieros y energéticos, mientras que Gustavo Abreu sugiere que Venezuela podría reposicionarse en los mercados globales si las condiciones institucionales mejoran.
Cristian Cataldo, sin embargo, advierte que los resultados dependerán en última instancia de la estabilidad política y del entorno geopolítico más amplio.
Pragmatismo y poder: una lógica política transaccional
Un rasgo definitorio de las respuestas de los expertos es la emergencia del pragmatismo como la lógica política dominante.
Luis Alberto Coronado Prada describe esto como «un pragmatismo orientado a la supervivencia», mientras que Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo lo enmarca como una «lógica transaccional» impulsada por intereses estratégicos.
Antonio María Sojo Pereira refuerza esta interpretación, enfatizando que las políticas actuales están moldeadas más por la necesidad que por la ideología.
Varios expertos asocian este pragmatismo con interacciones que involucran a la administración de Donald Trump, aunque las interpretaciones difieren. Jeirosmar Pérez lo vincula con consideraciones más amplias de seguridad y geopolítica, mientras que Ángel Sarti Matheus lo asocia con presiones económicas.
Los escenarios futuros siguen siendo inciertos. Luis Alberto Coronado Prada sugiere una trayectoria en la que Nicolás Maduro retiene relevancia simbólica, mientras que María Corina Machado gana prominencia política. Otros expertos advierten que los resultados dependerán de las dinámicas de negociación y las alineaciones internas.
Conclusión: un equilibrio frágil y contingente
La encuesta revela una Venezuela que navega por un equilibrio frágil y en evolución. El país no se encuentra ni en pleno colapso ni en recuperación estable, sino que opera dentro de un entorno limitado moldeado por restricciones internas y presiones externas.
La descripción de Gabriel Alejandro Velásquez Castrillo de «múltiples desequilibrios» captura esta complejidad estructural, mientras que el énfasis de Luis Alberto Coronado Prada en la fragmentación sistémica destaca el contexto más amplio.
En última instancia, la trayectoria de Venezuela dependerá de su capacidad para equilibrar la cohesión interna, el compromiso externo y la reforma estructural. Lo que emerge no es un resultado predeterminado, sino un proceso abierto moldeado por la negociación, la adaptación y las dinámicas cambiantes del poder global.

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