En los últimos meses, varios países de América Latina han llevado a cabo procesos electorales en los que candidatos de centroderecha o derecha han resultado vencedores. Solo por mencionar los casos más recientes, en Chile, José Antonio Kast fue elegido con el 58% de los votos en segunda vuelta; en Colombia, Abelardo de la Espriella obtuvo un ajustado 49,6% y, en Perú, Keiko Fujimori se impuso con el 50,13% de los votos.
Estos resultados se suman a gobiernos como los de Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador y Rodrigo Paz en Bolivia, lo que ha llevado a muchos analistas a hablar de un nuevo giro político hacia la derecha en la región. Sin embargo, ¿es realmente así? ¿Estamos ante un cambio ideológico de los latinoamericanos o, más bien, frente a un electorado cada vez más dispuesto a castigar a los gobiernos que no responden a sus principales preocupaciones?
Para el politólogo e internacionalista Sébastien Dube, doctor en Ciencia Política, la explicación va mucho más allá de un simple cambio entre izquierda y derecha. "Estamos frente a un escenario de alternancia coyuntural", afirmó el experto en entrevista con el Social Research Center. En su opinión, no se observan grandes cambios sociológicos que indiquen un viraje ideológico en la región. Lo que sí existe es un creciente descontento con el desempeño de los gobiernos y su incapacidad para responder a problemas como la economía, la seguridad y el crimen organizado.
El experto cita el caso de Chile, donde solo cuatro meses después de que Kast asumió como presidente ya tenía una tasa de desaprobación superior al 50%, lo cual significa que su base de apoyo es muy frágil. Dube mencionó que, a nivel latinoamericano, la confianza en los partidos, en los políticos, los congresos y las presidencias es muy baja, independientemente de si se trata de gobiernos de derecha o izquierda, lo cual también intensifica el debilitamiento político.
Brasil, sin embargo, muestra que este escenario no es uniforme en toda la región. De cara a las próximas elecciones, las encuestas dan una ventaja al presidente Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Dube consideró que Lula mantiene buenas posibilidades de ganar. Lo anterior, debido a tres factores: sus niveles de aprobación tras cuatro años de gobierno, las divisiones internas en la familia Bolsonaro y la reacción del electorado brasileño frente a las amenazas y aranceles de Donald Trump. “Todo apunta a que la elección va a ser muy peleada”, señaló.
Dubé cree que, aunque la alternancia puede ser positiva para la democracia, el verdadero problema aparece cuando ni los gobiernos de izquierda ni los de derecha son capaces de responder a desafíos básicos como la seguridad o la economía. Ese escenario, advierte, profundiza la desconfianza institucional y abre espacio a “derivas populistas que también son incapaces de resolver problemas sostenibles en el tiempo”.
Dicha situación representa desafíos y desequilibrios particulares para cada país latinoamericano, pero también implica riesgos a nivel regional. Para Dubé, este panorama político volátil no resulta especialmente prometedor para bloques como Mercosur, la Alianza del Pacífico o la CELAC, entre otros. “Veo la incapacidad de los gobiernos latinos de crear realmente cadenas de valor dentro de Latam. Apostar por un mayor comercio intrarregional y una mayor coordinación económica y comercial a nivel regional es una apuesta a muy largo plazo”, destacó el experto.
A esto se suma la presión que ejercen los votantes volátiles, quienes demandan soluciones inmediatas frente a sus principales preocupaciones. Según Dube, esta dinámica lleva a los gobiernos a concentrarse en agendas de corto plazo y desincentiva la inversión de recursos diplomáticos en proyectos de integración cuyos resultados, especialmente en materia comercial, han sido limitados durante décadas. “No veo un escenario que facilite la vuelta a una agenda de cooperación regional en Latinoamérica en los próximos cinco o diez años”, advirtió.
¿Se mantendrá esta tendencia de volatilidad en la región?
De acuerdo con el internacionalista, sí es muy probable que los gobiernos de la región sigan rotando el poder entre dirigentes de izquierda y de derecha. Además, ve que las izquierdas latinoamericanas, que en los últimos años han adoptado discursos más enfocados en temas sociales, de diversidad e inclusión, ahora podrían volver a una agenda más tradicional de la izquierda centrada en temas económicos y socioeconómicos.
“Van a volver a posturas más tradicionales, van a abandonar la bandera de la diversidad para volver a temas sobre cómo enfrentar la inflación, el costo de los alimentos, la vivienda, las pensiones y el acceso a la educación, eso se consolidará en los próximos años”, destacó.
Sobre los llamados ‘outsiders’, Dube aseguró que hay que mirar con lupa cada caso, ya que a menudo se trata de presentar ciertas figuras políticas como ajenas a la élite política, pero que realmente sí han cosechado lazos con políticos de tradición. Además, advierte que estas personas pueden llegar a tener más dificultades para negociar acuerdos estables con partidos o grupos que sí controlan la política.
Entonces, más que un giro ideológico definitivo hacia la derecha, el nuevo mapa político latinoamericano parece reflejar un escenario de mayor volatilidad, en el que los ciudadanos están cada vez más dispuestos a castigar a quienes no responden a sus principales preocupaciones. El desafío para los gobiernos, independientemente de su orientación política, será demostrar que pueden ofrecer soluciones sostenibles en medio de una creciente desconfianza institucional.