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El fenómeno de El Niño plantea un gran reto para América Latina: pasar de la reacción a la prevención

  • Lizeth Ortega Cubillos
    periodista y especialista en comunicación digital
Las agencias meteorológicas internacionales y locales han emitido alertas ante la consolidación de un fuerte fenómeno de El Niño para el periodo 2026-2027. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que las condiciones se intensifiquen rápidamente en los próximos meses, lo que aumentará la probabilidad de olas de calor, sequías, fuertes lluvias y otros fenómenos extremos.
Sin embargo, en América Latina el reto que El Niño plantea va mucho más allá de la intensidad que se pueda alcanzar y los impactos que se puedan llegar a sentir. La región cuenta con una capacidad de predicción mucho mayor y puede anticipar la llegada de estos eventos con meses e incluso un año de antelación. El problema está en transformar toda la información científica que existe en planes de prevención efectivos.
Germán Poveda Jaramillo, investigador en cambio climático e hidrología y docente ad honorem de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín, aseguró al Social Research Center que América Latina continúa teniendo una capacidad limitada para convertir dicho conocimiento científico en políticas, planes y sistemas de alerta que realmente permitan actuar antes de que lleguen los impactos.
“Somos más reactivos, en vez de ser más preventivos (...) hemos hecho muy poquito y casi siempre lo hacemos muy tarde, entonces por eso nos siguen azotando todas las tragedias y sus impactos”, dijo Poveda.
Para el experto, quien lleva más de 40 años investigando este tipo de temas, resulta frustrante que todo el conocimiento científico desarrollado para entender por qué ocurre este fenómeno, cómo se desarrolla y cuáles son sus causas físicas aún no se traduzca de manera adecuada en los planes y programas para la puesta en marcha de sistemas de alerta temprana. Las razones de esta brecha son diversas.
Por un lado, según Poveda, hacen falta esfuerzos comunicativos entre los científicos y los actores que toman decisiones en las naciones. “El periodismo científico, por ejemplo, en nuestros países es precario, hay esfuerzos muy valiosos, pero creo que en la región aún nos falta tener más periodistas científicos”, mencionó.
Asimismo, es necesario mejorar la capacidad organizativa de los gobiernos municipales, departamentales y nacionales alrededor de estos fenómenos con el fin de incorporar estas estrategias o planes en programas de Estado y no de gobiernos de turno.
“Este es un fenómeno que ocurre más o menos a la escala de un gobierno: un gobierno se reemplaza cada cuatro años y un fenómeno de El Niño ocurre también más o menos cada cuatro años. Muchas veces entramos en resonancia en esas dos escalas de tiempo y, por eso, El Niño nos coge desprevenidos, porque no se adoptan estrategias y medidas como políticas de Estado, sino como planes de gobierno”, agregó.
El experto identificó una tercera dificultad relacionada con los problemas de corrupción que afectan la gestión del riesgo en la región y puso como ejemplo el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Colombia, entidad encargada de coordinar la respuesta ante las emergencias. El caso involucró presuntas irregularidades y sobrecostos en contratos públicos, entre ellos la adquisición de 40 carrotanques destinados a suministrar agua en La Guajira. “Se juntan varias cosas para hacer el paisaje mucho más preocupante”, añadió.
Para Poveda es fundamental que en América Latina se invierta más en observación del tiempo atmosférico, del clima y de todas las variables que conforman estos fenómenos, así como seguir aumentando la construcción de capacidades humanas y de formación de nuevos hidrólogos, meteorólogos, especialistas en ciencias del océano y la atmósfera. “Eso nos ayudará a seguir teniendo un mejor entendimiento y una mejor predicción de estos fenómenos. Esto nos llama también a saber cómo poner a funcionar de manera muy rápida los sistemas de alerta temprana contra todos los impactos de El Niño”.
¿Qué es el fenómeno de El Niño y cómo golpea a América Latina?
El especialista explicó que El Niño es un calentamiento anormal de las aguas del Océano Pacífico Tropical, en particular sobre el centro y oriente de este océano. Este año particularmente se espera que dicho calentamiento sea incluso más intenso, por lo que ya se habla de un “Súper El Niño” que podría golpear de manera significativa en la región.
Sin embargo, cabe resaltar que este fenómeno no impacta a toda América Latina de igual forma y, por el contrario, genera riesgos y retos diferentes, dependiendo de la zona.
Por ejemplo, en el norte de Sudamérica, en Colombia, es normal que se presenten sequías muy extremas y olas de calor con implicaciones muy importantes para el suministro de agua para la generación de energía eléctrica. También se presentan problemas en la agricultura (porque si no hay suficiente agua el sector agrícola y pecuario sufren). Además, durante El Niño se presentan olas de calor y muchos incendios forestales, tal como se aprecia actualmente en parte de Colombia.
Por otro lado, hacia las costas de Perú y Ecuador se da lo contrario: se presentan lluvias excesivas y aguaceros fuertes, provocando deslizamientos e inundaciones que también generan perturbaciones en la economía.
En América Central y el Caribe, según Poveda, hay una situación muy similar a la del norte de Colombia, hay déficit de lluvia, se experimentan sequías, calentamientos y con ello problemas asociados a la agricultura y con la generación de electricidad en algunos países. “Sin embargo, para algunas naciones del Caribe, El Niño sí es una bendición porque suprime o disminuye mucho la incidencia de huracanes en el océano Atlántico Tropical Norte y en el mar Caribe”.
Finalmente, hacia el sur del continente, en Argentina por ejemplo, se da un exceso de precipitaciones que derivan en inundaciones y golpean fuertemente la agricultura y ganadería del país.
Así pues, dependiendo del lugar en que cada persona se encuentre, Germán Poveda hace un llamado a tomar las acciones necesarias y coherentes para mitigar los riesgos, más aún ahora que se avecinan meses en los que podrían registrarse impactos más severos asociados al fenómeno de El Niño. “En Colombia, por ejemplo, donde El Niño causa sequías, incendios, olas de calor, problemas de suministro de agua para el consumo humano y la generación de electricidad, es importante ahorrar agua y energía. También, evitar quemas, entre otros”, recalcó.

Fuentes:
  1. Organización Meteorológica Mundial (OMM). Se prevé que El Niño se intensifique. 3 de julio de 2026. https://wmo.int/media/news/el-nino-forecast-intensify
  2. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Análisis de la situación de salud pública: El Niño en las Américas 2026-2027. 24 de junio de 2026. https://www.paho.org/es/documentos/analisis-situacion-salud-publica-nino-americas-2026-2027-24-junio-2026
  3. La Silla Vacía. Todo lo que se sabe del caso de corrupción en la UNGRD de Petro. 4 de abril de 2025; actualizado el 22 de julio de 2025. https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/lo-que-se-sabe-y-lo-que-no-en-el-caso-de-corrupcion-de-la-ungrd/
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