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Pasar de la cooperación a la integración regional: el desafío pendiente de América Latina

  • Lizeth Ortega Cubillos
    periodista y especialista en comunicación digital
De acuerdo con un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el comercio entre los países de la región cayó a su nivel más bajo en casi dos décadas. El informe indica que el comercio interregional pasó de un pico histórico del 21% de las exportaciones totales de la región en 2008 a apenas el 14% en 2024, dejando así a Latinoamérica como una de las regiones con menor integración comercial interna del mundo.
Al respecto, Julieta María Bonini, politóloga y especialista en geopolítica y seguridad internacional, menciona en entrevista con el Social Research Center que el problema de la región radica en la dificultad para convertir la cooperación con la que cuenta actualmente en una integración más profunda. “Cooperar es coordinar, son acciones para alcanzar objetivos comunes que no implican necesariamente ceder autonomía de decisión”, explica. En cambio, “la integración supone un mayor compromiso entre los Estados, con reglas, políticas comunes y un nivel más profundo de cooperación”.
La experta identifica algunos elementos que impiden este avance hacia una integración eficaz, tales como los intereses nacionales diversos, los ciclos políticos, los cambios de gobierno, los distintos modelos de inserción internacional que tienen los Estados. En línea general, Bonini asegura que los estados no reconocen o identifican el interés regional en su interés nacional.
Cabe mencionar que América Latina cuenta desde hace décadas con mecanismos como Mercosur, la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico, pero estos han contribuido de manera limitada al proceso de integración regional. “A mi entender, las grandes deudas que sí tienen estos bloques en la región, es que fueron pensados de arriba hacia abajo, y cuando digo esto me refiero a lo ideológico, lo político y burocrático. Entonces, el éxito tal vez sería pensarlo a la inversa, de abajo hacia arriba, que se crea a partir de la necesidad de disminuir costos logísticos o no quedar excluidos de la economía global”, afirma Bonini.
Lograr una integración amplia, además, le permitiría a Latam fortalecer su posicionamiento frente al escenario internacional, más aún en medio de una creciente disputa geopolítica entre actores internacionales como Estados Unidos y China. Según Bonini, cuando los países de la región actúan de manera individual y no existe una acción conjunta, pierden capacidad de negociación colectiva. “La fragmentación de las relaciones internacionales puede profundizar las diferencias entre los países latinoamericanos y limitar las oportunidades de actuar como región”, menciona.

Una agenda regional mínima para avanzar

En el informe, la CEPAL plantea que América Latina y el Caribe debe superar la expectativa de alcanzar consensos políticos plenos y avanzar mediante coaliciones flexibles de países interesados en acuerdos concretos en áreas específicas.Esta es una idea con la que concuerda la especialista, quien señala que la apuesta debería ser una Agenda Regional Mínima (AMR) que tenga intereses estratégicos compartidos, pero que se pueda sostener en el tiempo, más allá incluso de los cambios de gobierno. Lo anterior, por supuesto, requiere de continuidad, décadas, compromisos a largo plazo y un trascender de lo ideológico.
Bonini propone una ARM sin burocracia supranacional, pero respaldada por agencias técnicas, que se concentre inicialmente en tres o cuatro “puntos de no retorno”, como seguridad, cambio climático, infraestructura y ciencia y tecnología. Estos ámbitos permitirían a los Estados enfocarse en problemas pragmáticos y concretos, que deberán ser definidos y consensuados, para posteriormente establecer objetivos específicos y mecanismos de seguimiento.
De acuerdo con la politóloga, esta iniciativa requiere de grupos técnicos integrados por personas civiles, por lo cual es indispensable recuperar el interés de la ciudadanía por los asuntos políticos. La participación de la sociedad civil, las organizaciones y los voluntariados resultan fundamentales para impulsar soluciones que trasciendan los cambios de gobierno y contribuyan a la continuidad de los procesos de integración, según destaca la experta.
Por otro lado, Bonini asegura que las posibilidades de cooperación e integración regional no deberían definirse a partir de un sector específico, sino de los problemas que los países latinoamericanos no pueden resolver por sí solos. En este sentido, plantea que cuando existe una necesidad compartida también surge la posibilidad de obtener beneficios mediante la acción colectiva, ya sea a través de la reducción de costos o de una mayor capacidad para responder a desafíos comunes.

Fuentes:
● Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2026, 4 de agosto). Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica. Naciones Unidas. https://www.cepal.org/es/publicaciones/90219-rupturas-oportunidades-propuestas-que-america-latina-caribe-prospere-la-nueva
● Salazar-Xirinachs, J. M. (2026, 4 de agosto). Repensar el desarrollo en la nueva era de rivalidad geopolítica. EL PAÍS. https://elpais.com/chile/2026-08-04/repensar-el-desarrollo-en-la-nueva-era-de-rivalidad-geopolitica.html

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