Esta semana, Bogotá tuvo dos escenarios distintos para hablar de India. El primero estaba en Corferias, entre máquinas, equipos industriales, soluciones para empresas y cientos de visitantes de la Feria Internacional Industrial de Bogotá. El segundo, unos kilómetros más allá, en la Cámara de Comercio de Bogotá, donde empresarios, representantes de los ecosistemas tecnológicos de ambos países hablaron de inteligencia artificial, ciberseguridad, automatización, Big Data y transferencia de conocimiento.
En apariencia, eran dos eventos diferentes, pero en el fondo, hablaban de lo mismo: India y Colombia están buscando cómo hacer más juntos.
En Corferias había una señal difícil de pasar por alto: un pabellón dedicado exclusivamente a empresas indias. La delegación, encabezada por la Federation of Indian Export Organisations, reunió a 25 compañías de sectores tan diversos como infraestructura, alimentos, automotor, energía, minería, servicios y tecnología. La propia Embajada de India explicó que el objetivo era conectar a estas empresas directamente con compañías colombianas y abrir oportunidades comerciales y de transferencia tecnológica.
La FIB 2026 reunió a más de 500 expositores de 16 países y puso buena parte de su agenda alrededor de la automatización, la robótica, la inteligencia artificial, la manufactura avanzada y la transformación digital. Es decir, India llegó a una feria industrial en la que justamente se está discutiendo hacia dónde va la industria.
Pero quizás la escena más reveladora ocurrió el jueves, en la Cámara de Comercio. Durante una de las conversaciones, un colombiano que trabaja para Zoho, compañía india de tecnología, contó una anécdota que arrancó algunas risas entre los asistentes.
Dijo que alguna vez estaba presentando el portafolio de la empresa y, cuando explicó que se trataba de servicios desarrollados en India, alguien le respondió: “¿Cómo así? ¿En la India hacen tecnología?”
La pregunta puede parecer ingenua. Pero también es una pequeña radiografía de cómo todavía miramos a India. Porque probablemente muchos colombianos relacionamos al país con películas de Bollywood, especias, yoga, automóviles, medicamentos o textiles.
Pero no necesariamente con software empresarial, inteligencia artificial, infraestructura digital o soluciones tecnológicas utilizadas por compañías alrededor del mundo.
Y ahí está, quizás, uno de los cambios más interesantes de esta relación.
India ya no está llegando a Colombia solamente para vender productos. También está llegando con conocimiento, tecnología, empresas y modelos que pueden ser utilizados, adaptados o desarrollados conjuntamente.
La presencia de Zoho no es nueva. La propia Embajada de India incluye a la compañía entre las empresas indias del sector de tecnología y servicios de TI que tienen presencia en Colombia, junto con nombres como Tata Consultancy Services, Infosys, Wipro y Tech Mahindra.
De hecho, Zoho ha venido ampliando su presencia en el país. En 2025, Forbes Colombia reportó que ManageEngine, su brazo de TI, estaba utilizando un hub en Chía como plataforma para sus operaciones en América Latina e Iberia. Por eso la conversación de la Cámara de Comercio tenía sentido.
El encuentro del 1 de octubre, organizado por la Embajada de India, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Cámara Colombia India de Comercio e Industria, buscaba precisamente identificar oportunidades de alianzas estratégicas, transferencia tecnológica, innovación y fortalecimiento de capacidades. Y no se trataba únicamente de hablar de tecnología por hablar.
Hay un antecedente concreto: en 2024, India y Colombia firmaron un acuerdo para compartir soluciones digitales desarrolladas a escala poblacional, incluyendo experiencias de India Stack, capacitación, intercambio de expertos y posibles proyectos piloto.
¿Qué podemos aprender unos de otros?
La India tiene un programa de cooperación técnica, ITEC, con el que Colombia trabaja desde 2002. Hasta 2026, 658 colombianos habían participado en sus programas de formación. La oferta incluye áreas como tecnologías de la información, inteligencia artificial, telecomunicaciones, administración pública, salud, agricultura y desarrollo sostenible.
Es decir, la relación también se está construyendo entre personas: entre ingenieros, empresarios, investigadores, funcionarios, estudiantes, emprendedores…Y eso puede ser tan importante como una negociación comercial.
La investigadora Prakreeti Chaudhary, del Observer Research Foundation, ha planteado precisamente una discusión sobre este punto al analizar la relación entre India y América Latina: “en las transiciones hacia la inteligencia artificial y la economía verde, las capacidades y las habilidades serán determinantes; incorporar tecnología sin desarrollar conocimiento puede terminar generando nuevas dependencias”.
Esto es relevante para Colombia, porque la discusión no debería ser solamente cuánto software, maquinaria o servicios podemos comprarle a India. También debería ser cuánto podemos aprender, adaptar, desarrollar y crear juntos.
Eso ayuda a entender por qué esta semana hubo un pabellón de 25 empresas indias en Corferias y, casi al mismo tiempo, una conversación sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, automatización y Big Data en la Cámara de Comercio.